miércoles, 20 de noviembre de 2013

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La lucha que dia con dia se vive pero siempre sale el vencedor
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Santo del Dia

San Rafael de San José



San Rafael de San José (José Kalinowski)
Se llamó José y nació en Vuna (Polonia) el  1/sept/1835 de noble familia.
Pasó su juventud entregado a la piedad  y al estudio, aunque después enfrió un poco en su  vida de piedad.
En 1853 ingresó en la carrera militar y  muy pronto escaló altos cargos en la misma, que desempeñó  con gran competencia.
Se entregó a las obras de piedad y  de caridad. Alejandro II de Rusia lo elogió grandemente. Se  levantó para defender a su patria y, apresado, llevó una  vida de mucha oración y penitencia.
Fue deportado a los campos  de Siberia, donde pasó en trabajos forzados cuatro años. Iba  madurando en la fe. Después fue confinado a otros campos  más benignos.
Sus compañeros quedaban admirados de su virtud, caridad y  paz. Le consultaban y acudían a él como a un  santo. Fue el preceptor del duque Augusto y le acompañó  a varias naciones de Europa.
A los 42 años dijo adiós  al mundo y pidió al provincial de Austria ser carmelita  teresiano (1877), cambiando su nombre por el de Rafael de  San José. En Polonia se ordenó sacerdote el 15/enero/1882.
Trabajó con  todas las fuerzas de su alma para extender su Orcien  en Polonia. Fue vice-maestro de novicios, prior y vicario provincial  y fundó el convento de Wadowice en 1892, donde desarrolló  un fecundo apostolado.
En esta ciudad nació en 1920 el papa  Juan Pablo II y por el afecto que sentía a  los carmelitas y la veneración de los restos de este  venerable carmelita, intentó Karol Woyti la, por dos veces, ser  religioso carmelita.
Murió santamente el 15/nov/1907.

El papa Juan Pablo II lo  beatificó en su misma patria el 22 de Junio de  1983.  Fue canonizado por el mismo Papa el 17  de noviembre de 1991 en la Basílica Vaticana.



Evangelio y Comentario del Dia

Evangelio según San Lucas 19,11-28.
Como la gente seguía escuchando, añadió una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el Reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro.
El les dijo: "Un hombre de familia noble fue a un país lejano para recibir la investidura real y regresar en seguida.
Llamó a diez de sus servidores y les entregó cien monedas de plata a cada uno, diciéndoles: 'Háganlas producir hasta que yo vuelva'.
Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron detrás de él una embajada encargada de decir: 'No queremos que este sea nuestro rey'.
Al regresar, investido de la dignidad real, hizo llamar a los servidores a quienes había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno.
El primero se presentó y le dijo: 'Señor, tus cien monedas de plata han producido diez veces más'.
'Está bien, buen servidor, le respondió, ya que has sido fiel en tan poca cosa, recibe el gobierno de diez ciudades'.
Llegó el segundo y le dijo: 'Señor, tus cien monedas de plata han producido cinco veces más'.
A él también le dijo: 'Tú estarás al frente de cinco ciudades'.
Llegó el otro y le dijo: 'Señor, aquí tienes tus cien monedas de plata, que guardé envueltas en un pañuelo.
Porque tuve miedo de ti, que eres un hombre exigente, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar lo que no has sembrado'.
El le respondió: 'Yo te juzgo por tus propias palabras, mal servidor. Si sabías que soy un hombre exigentes, que quiero percibir lo que no deposité y cosechar lo que no sembré,
¿por qué no entregaste mi dinero en préstamo? A mi regreso yo lo hubiera recuperado con intereses'.
Y dijo a los que estaban allí: 'Quítenle las cien monedas y dénselas al que tiene diez veces más'.
'¡Pero, señor, le respondieron, ya tiene mil!'.
Les aseguro que al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, se le quitará aún lo que tiene.
En cuanto a mis enemigos, que no me han querido por rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia".
Después de haber dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén.
Palabra del señor.

Comentario Por:
 
Papa Francisco
Audiencia general del 05/06/2013

“Hacedlos fructificar”
    “Hoy desearía detenerme en la cuestión del medio ambiente, como ya he tenido oportunidad de hacer en varias ocasiones. Me lo sugiere además la Jornada mundial del medio ambiente, de hoy, promovida por las Naciones Unidas, que lanza un fuerte llamamiento a la necesidad de eliminar el desperdicio y la destrucción de alimentos.

    Cuando hablamos de medio ambiente, de la creación, mi pensamiento se dirige a las primeras páginas de la Biblia, al libro del Génesis, donde se afirma que Dios puso al hombre y a la mujer en la tierra para que la cultivaran y la custodiaran (cf. 2, 15). Y me surgen las preguntas: ¿qué quiere decir cultivar y custodiar la tierra? ¿Estamos verdaderamente cultivando y custodiando la creación? ¿O bien la estamos explotando y descuidando? El verbo «cultivar» me recuerda el cuidado que tiene el agricultor de su tierra para que dé fruto y éste se comparta: ¡cuánta atención, pasión y dedicación!

martes, 19 de noviembre de 2013