Santa Felicita de Roma y sus 7 hijos mártires.
En el año 150 vivía en Roma una noble viuda cristiana llamada Felicita que tenía siete hijos, fervorosos discípulos de Cristo. Madre e hijos fueron encarcelados por la fe. A todos se les fue poniendo uno por uno ante la alternativa de apostatar o morir, más, ayudados por las heroicas palabras de aliento de su madre, todos aquellos jóvenes prefirieron la muerte en testimonio de fidelidad al Salvador. Madre e hijos murieron mártires bajo el emperador Antoninus.
"¡Ea!"
–respondió el mayor de los hijos al juez que le inducía traicionar a
Cristo-, acaba ya con tu charla; sábete que yo quiero permanecer fiel.
Idénticas respuestas dieron los otros seis, y todos fueron muriendo por
la fe ante los ojos de aquellos a quienes todavía no había llegado el
turno. Y la madre, que había sufrido y muerto, por decirlo así, con cada
unos de sus hijos, concluyó aquella inmolación heroica sufriendo cuatro
meses después la gloriosa muerte del martirio. ¡Que recibimiento le
harían sus hijos en el cielo! De la madre hace conmemoración la Iglesia
el día 23 de noviembre, mientras que el 10 de julio celebra la fiesta de
los siete santos hermanos. En el año 150 vivía en Roma una noble viuda cristiana llamada Felicita que tenía siete hijos, fervorosos discípulos de Cristo. Madre e hijos fueron encarcelados por la fe. A todos se les fue poniendo uno por uno ante la alternativa de apostatar o morir, más, ayudados por las heroicas palabras de aliento de su madre, todos aquellos jóvenes prefirieron la muerte en testimonio de fidelidad al Salvador. Madre e hijos murieron mártires bajo el emperador Antoninus.